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  • : Videncias; Experiéncias Místicas; Vivencias Espirituales y Testimonios de Fe, de Dante Cavallini cuyo afán no es ganar fama efímera, sinó dar testimonio eterno de Gracias recibidas y perpetuo Amor a la Santísima Trinidad y a la Inmaculada Vírgen María.
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Tuesday 9 november 2010 2 09 /11 /Nov /2010 22:59

 

Testimonio

 

En lo referente a la actitud de Dios yendo Él al encuentro del hombre, por lo general y como queda dicho, rechazado por el mundo; sabemos que son especiales, múltiples y variadas las maneras o “técnicas” que aplica Dios con cada uno de nosotros. Formas disímiles unas de otros, pues Dios tiene infinidad de recursos para cada uno de sus hijos.

Yo una mañana desperté con una voz de trueno que me invadió, nombrándome. Sólo eso. “Marioooooooo” Era una voz con fuerza; autoridad y amor. Era una Voz que llegaba a lo más recóndito de mí ser. Era una Voz que venía de todos lados; era una Voz que me nombraba por mi segundo nombre, como lo había hecho la Virgen. Mi santo temor a creerme merecedor de cosas que no merezco o para aplacar de lleno cualquier posibilidad vanagloria a la que estamos expuesto desde nuestra mezquina condición humana, ante las extraordinarias Gracias que podemos recibir gratuitamente de Dios, me hizo dudar. Me dije que no podía ser. Pero después comprendí que debía aceptar la realidad y con mucha prudencia y humildad, agradecer al Padre haberme llamado por mi nombre. Gracias Padre por tu ternura y amor. Gracias por fijar tu vista en la pequeñez de mi persona y hacerme sentir tu hijo. Gracias Padre. Amén.

 

Dante Mario Cavallini.

Por Un Libro de Dante M. Cavallini
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Tuesday 9 november 2010 2 09 /11 /Nov /2010 22:59

Testimonio

 

En el año 2004; tuve una maravillosa visión. Nada más y nada menos que la presencia de la santísima Virgen.

Si bien estaba dormido en mi lecho conyugal, no fue parte de un sueño. Fue algo fantástico que viví como en otra dimensión, donde la unificación de los mundos que se mezclan te eleva a una condición distinta y difícil de explicar.

Me desperté ante una voz cálida, que me llamaba por mi segundo nombre, que es el nombre por el que toda mi familia de pequeño me llamó siempre. Mario. Incluso en la escuela y de mi pueblito rural en mi infancia, me llamaban Mario o en el diminutivo “Marito” por el que aun me llaman aquellos amigos. Pues el primer nombre, Dante; nunca lo usó mi familia, ni siquiera en el seno de mi propio hogar; para no confundirme con mi padre que se llamaba así.

Sentí “Mariiiooo!...Maaariooooooo!”  Con tono suave; cálido; amoroso y muy dulce, tremendamente maternal.

A pesar de estar mi esposa a mi lado, ella nada sentía ni despertó siquiera como si no escuchara el diálogo tan cercano en el silencio profundo de la madrugada.

Vi ante mí y flotando, la imagen viva de la santísima Virgen que me sonreía. Era una figura perfecta, tridimensional, pero como generada por una niebla blanquísima que irradiaba luz.

Más tarde, la vería en una estampita que me regalara un amigo llamado Juan Pallo, como “La Virgen de la Sonrisa”.

A su lado, estaba como una doncella que caminaba de izquierda a derecha, detrás de la Virgen; la figura de Santa Catalina Labouré, con su clásico hábito de sombrero alado, muy particular.

Yo pensé primero en que soñaba, y comprobé que estaba despierto y con los ojos abiertos. Luego cerré los ojos con fuerza; y seguí viendo esa imagen santa, como si no tuviera párpados. Un amigo evangelista luego me explicaría que, en verdad estaba viendo sólo con los ojos del alma.

Ya en otra ocasión, me sentí llevado por Ella hasta un lugar límite, como “La Puerta” un infinito todo celeste. Allí sí la vi a la Santa Madre Celestial con ropaje de color, y a otra santa que la asistía, que interpreto era Santa Teresita del Niño Jesús, ante cuyas reliquias en la catedral de Chascomús pedí su intercesión por la salvación de mi alma; con su hábito de monja de color negro.

Recuerdo en aquella oportunidad, pedirle la Gracia a La Virgen, de esperar un día allí a dos seres muy queridos cuando fuera su hora; y haber obtenido una respuesta afirmativa a esa petición.

Volviendo a la visión en mí cuarto, bajo la advocación de la Virgen de la Sonrisa; no hubo diálogo. Sólo nuestros ojos hablaron y fueron muy expresivos. De Madre a hijo, las miradas; su intensidad y ternura; dicen cosas que el corazón no puede expresar con los labios.

 La visión duró unos minutos. Luego su imagen se fue desvaneciendo sin perder la sonrisa. Yo quedé sentado en el lecho rezando agradecido por la Gracia, de “La llena de Gracias” para con mi humadísima e intrascendente persona.

 

El Rosario al cuello.

Suelo dormir con el santo Rosario ceñido a mi mano. Y mi mayor triunfo, es despertar aferrado a él, sin que por ninguna razón estando dormido, haya abierto la mano. Pero me ha pasado, que al despertar, lo he encontrado en mi cuello, donde me cuesta mucho pasarlo por el tamaño. Estoy absolutamente convencido que yo no lo puse ahí…

 

Otra Experiencia.

Otra vez ocurrió algo hermoso. Yo suelo dormir con una almohada arriba de mi cabeza, como abrigándome con ella y mi mano también debajo de ella con la palma hacia arriba. A pesar de tener mis ojos cerrados y mi cabeza debajo de la almohada; observé como la mano suave de la Madre con su índice desplegado en punta, traspasó el objeto pasando ante mi rostro y tocó el centro de mi palma derecha. Yo sentí su roce cálido al posarse por un instante. Yo me quedé anonadado. Como otras veces en otras muchas visiones, hay cosas que no me son permitidas recordar y lo acepto. Solamente cuento aquello que estoy seguro haber vivido y experimentado y que me es permitido recordar en detalle.

 

Dante Cavallini.

Por Un Libro de Dante M. Cavallini
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Tuesday 9 november 2010 2 09 /11 /Nov /2010 22:58

 

Testimonio

 

Cierta mañana, mi esposa se levanta y yo caigo en un profundo sueño. En él escucho la voz del Señor que me dice: “Ve a orarle y pedirle a la Virgen del Rosario” Entonces contesto casi infantilmente: Yo era monaguillo en mi infancia, en la iglesia del Rosario de mi pueblito de Gándara…”  a lo que El Señor me contesta: “Sí, lo sé. Hoy rogadle a la Madre de San Nicolás”. Y posteriormente desperté.

Entonces tomo esto como un sueño, nada más.

Le pregunto a mi esposa si ya llegó el diario, para leerlo antes de levantarme. Ella me lo acerca y al abrirlo, la gran sorpresa! En la página 3 del diario El Imparcial, había un título que lo esclarecía todo: “Hoy visita nuestra ciudad, la réplica de la Virgen de San Nicolás” en la capillita San José Obrero de Chascomús, mi ciudad.

Fui con todos mis afectos a visitarla y orarle y asistiendo a la santa misa de bienvenida oficiada por el entonces Obispo Diocesano y saqué una foto de ella. Con el tiempo y gracias a una colecta popular, la comunidad de la capilla pudo adquirir la santa imagen que ahora está instalada para la veneración de los fieles.

Dante cavallini.

Por Un Libro de Dante M. Cavallini
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Tuesday 9 november 2010 2 09 /11 /Nov /2010 22:57

Testimonio

 

En el Domingo de Ramos del año 2002, y tal como venía haciéndolo desde hacía cierto tiempo, a las tres de la tarde honré el último latido del Sagrado y Misericordioso Corazón de Jesús y la Sangre y el Agua que de Él brotaron por la herida de la lanza; en lo que se llama, la Práctica en honor a la Divina Misericordia, como el mismísimo Jesucristo pide en la persona de santa Sor Faustina, lo hagamos diariamente. En mi hogar, tengo una estatuilla del Sagrado Corazón bendecida por el padre Enrique Paz, entonces párroco de la Capilla Nuestra Señora de Luján de Chascomús, quien dicho sea de paso, en charla franca sobre todos estos sucesos que me ocurrían, me aconsejó escribirlos como testimonio y no olvidarlos.

Como lo hacía a diario, pero en esta fecha tan especial, me acerqué a la imagen y puse mi mano izquierda sobre el Corazón Sangrante del Salvador y Señor Nuestro. “Oh Sangre y Agua que brotaron del Sagrado Corazón de Jesús como fuente de Misericordia para nosotros; en ustedes confío!” Al continuar con la segunda parte, mi mano comenzó a experimentar el movimiento en el pecho de Jesús que se agitaba al ritmo de un corazón agobiado, moribundo.

Yo continué: “Padre Eterno, te entrego El Cuerpo; La Sangre; El Agua y La Divinidad de tu Amorosísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, por mis pecados y los del mundo entero. Amén”

Pero a medida que mi oración avanzaba, el Corazón de Jesús de la sagrada imagen se aceleraba. Sus latidos rítmicos agitaban su pecho con desesperación. Unas dos veces abrí mis ojos y vi la imagen bambolearse. Comprendí que El Señor me mostraba los últimos instantes de vida en la Cruz y su último latido, ese que justamente me gustaba honrar a diario a las tres de la tarde, hora en que ése Corazón dejó de palpitar. Hasta que de pronto hubo una última aguda palpitación, con fuerza inusitada y luego silencio, quietud y paz.

Una lágrima de sudor caía de mi frente mezclándose con mis lágrimas y corriendo por mi pecho hasta mi corazón. Me inundó una profunda paz. La Paz del Señor.

El Señor dice, afirma y promete fielmente a todos los que con esa oración honren La Sangre y El Agua que manó de su Corazón, a las tres de la tarde, que nada negará de las peticiones que se la hagan en ese preciso momento. Y que aquel que lo haga al menos tres veces en su vida, en el momento justo de su muerte en la Cruz, salvará su alma y será asistido por Él en el momento supremo de la muerte.

El Señor es fiel a sus promesas.

 

Dante Cavallini.

Por Un Libro de Dante M. Cavallini
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Tuesday 9 november 2010 2 09 /11 /Nov /2010 22:56

Dante CavalliniTestimonio.

 

El 3 de marzo de 2003, terminé la novena a la Divina Misericordia pidiendo con la mayor humildad, los dones o carismas que el Señor quisiera donarme para poder servirlo con lealtad y amor.

El Señor siempre escucha nuestros ruegos. Y siempre nos responde. No siempre de la manera que deseamos. Hay veces, que pedimos cosas que El Señor; como un buen padre lo hace, no siempre nos lo concede.

Porque cuando un padre niega las llaves del auto al hijo que las pide, sabe que está cuidándolo y evitándole una posible segura circunstancia que lamentar. No lo niega por “malo”, sino por responsable y como fruto de un amor entrañable a su hijo, para el que sólo aspira lo mejor. Nuestra inmadurez en la Fe, a veces nos lleva a creer que podemos administrar dones, cuando quizá en verdad, traicionados por nuestra vulgaridad humana, solo estamos demostrando avidez de privilegios o protagonismo. El Señor que lee los corazones y que nunca juzga los resultados, sino las intensiones; sabe cuando debe decir que si y cuándo debe decir que no.

A la madrugada, viví una experiencia extraordinaria.

Sentía la presencia en espíritu pero esta vez sin ver su santa imagen, es decir con los ojos cerrados, (los orgánicos y los del alma) que alguien, y luego confirmaría quién, me tomaba amorosamente de las manos.

Yo me entregaba en espíritu a su singular presencia y a pesar de no verlo, pues en evidencia no me estaba concedido, era Jesús. La íntima certeza que nace del corazón con una confirmación plena y absoluta.

Pedí liberar mi mano derecha de sus manos, para persignarme. Se me da a entender que no hacía falta. Pero ante esta respuesta, una duda me invadió, sabiendo que el Satanás suele disfrazarse de ángel de luz. Decidí decir: “Si tu eres Mi Señor, me permitirás persignarme honrando a la Santísima Trinidad… sino tu no eres Mi Señor.”

Entonces yo pude muy lentamente persignarme nombrando la Divina Trilogía; y luego desperté.

Abrí los ojos; los orgánicos y los del alma; y confirmé estar de la manera que creía estar.

Yo  estaba sentado en la cama con las manos extendidas hacia Él, y en un óvalo que se mantenía pendiente en el espacio, vi unas manos llevando una copa o cáliz de oro, con un ornamento rojo púrpura y jade; su manto exquisitamente  ornamentado con brillantes y reflejos difícil de explicar desde mi humilde condición humana, pero absolutamente maravilloso.

Sólo  una parte minúscula de un gran todo vi como si fuera una pantalla que flotaba anunciándome el Capítulo 17 del Apocalipsis.

“La Prostituta en su hora de máximo fulgor; dispuesta de mostrarse al mundo con todo su esplendor.” En mi concepto, muy personal y particular por cierto; considero la figura de esa mujer con la llama en la mano de cara   a un mundo al que somete de mil maneras diferentes, hasta esclavizándolo; madre de todos los vicios y símbolo inequívoco de la prostitución, corrupción y perdición humana; es la prostituta denunciada en ese Libro Sagrado y en la visión del Apóstol Juan. Ya he escrito con posterioridad a esta visión, sobre la Marca de La Bestia, justamente otro hijo engendrado en su vientre demoníaco comúnmente llamado “Código de Barras” sello Muy Sutil” sin el que no podemos comprar ni vender, y que seguramente los que se pierdan, se dejarán marcar en la frente o en su mano derecha. (Ver este trabajo aparte)

Luego de consumado el ataque estadounidense a Irak, comprendí la visión y la Gracia del Señor, al concederme un mensaje sobre lo que pasaría y su significado real, del que la humanidad debe extender acuse de recibo.

Alabo al Señor, Mi Señor. A la Santísima Trinidad en su indisoluble Unidad Divina. Y venero y con todas las fuerzas de mi corazón, a la santísima Inmaculada, Mi Madre espiritual, María reina de Cielo y Ángeles, con el sentimiento más sano; puro e inconmensurable que le profeso por Gracia de Dios. Porque Jesús, al darnos justamente en la persona de Juan, a su Madre al pié de la santa Cruz como nuestra Madre, es un privilegio que valoro; agradezco y asumo con todo mi espíritu, alma y corazón. 

 

Dante Cavallini.

Por Un Libro de Dante M. Cavallini
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